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lunes, 17 de febrero de 2014

El Maldito Cuento de la Cenicienta (deconstruído)

Siempre pensé que este cuento, repetido mil veces, llevado al cine o a la Opera, era un cuento cruel que profundizaba en la postración que muchas niñas viven en el mundo oprimidas por sus familias. La esperanza ha de venir de los méritos propios, de la valentía y el esfuerzo, de la solidaridad entre los jóvenes y no del favor de ningún príncipe.

Contaba ya hace mucho Charles Perrault que había una joven muy bella cuya madre había fallecido cuando ella aún era pequeña. Su padre se esmeraba por darle todos los cuidados y educarla, pero era muy pobre y tenía que trabajar todo el día y apenas le quedaba tiempo para atenderla
.
Para empezar el cuadro social en que se desarrolla el famoso cuento de la Cenicienta no puede ser más sorprendente para un niño que escuche o lea tal cosa hoy. ¿Es la única razón que la madre muera para que una niña viva sola con su padre? ¿Cómo puede esmerarse en dar todos los cuidados si apenas puede estar con ella? ¿Es que acaso los padres(masculino plural), no necesitan estar con sus hijos para cuidarlos? Y ¿Cómo puede ser que un tipo que trabaja todo el día sea “muy pobre”? ¿Acaso el trabajo de “todo el día” es cosa de pobres?

Así que vamos a deconstruirlo:

“Había una joven muy bella que vivía con su padre. Aunque iba a un buen colegio, cuando salía, como él trabajaba todo el día, pasaba mucho tiempo sola…

jueves, 6 de junio de 2013

El desprecio y la soberbia

Esopo era un autor romano de cuentecitos breves que trataban de demostrar una moraleja. Sus ideas hoy nos resultan en muchos casos hirientes y difíciles de aceptar en una sociedad moderna y democrática, pero esconden realidades no por viejas menos a tener en cuenta.

Hoy recuerdo la fábula del cuervo soberbio y los pavos reales.
Decía Esopo, que un cuervo volaba en su b...andada cuando observó la magnificencia y belleza de los pavos reales, allá en el suelo. Admirado y soberbio decidió abandonar su poco colorida compañía y marchar a vivir entre los pavos reales. Aprovechó que en el suelo había caídas algunas esplendorosas plumas de pavo real y se las entrelazó como pudo entre las suyas. Ataviado de tal forma corrió a mezclarse con tan deslumbrante nueva sociedad.

martes, 26 de marzo de 2013

L I B E R T A D ( y II)


El 24 de Diciembre había nevado sobre París. Paul había recibido una educación esmerada. Arquitecto, con una sensibilidad más próxima al artista que al ingeniero, ese día, mientras tras puertas y ventanas sus conciudadanos celebraban la Navidad, él estaba atormentado. Había llevado hasta sus últimas consecuencias su compromiso con la Verdad. Miembro de un grupo de intelectuales franceses que habían descubierto en la Libertad la esencia y la condena del Hombre, se consideraba a sí mismo una mutación equivocada de la Naturaleza. Ningún ser vivo era consciente de su propia existencia, excepto el Hombre. Ningún ser vivo estaba sometido a la angustia vital de la Libertad, de tener que decidir y saber que sus decisiones tendrían consecuencias irreparables en su vida y en la del resto del Mundo. Ningún ser vivo rompía la armonía natural como el hombre, destinado sin duda a corromper con su libre albedrío el mundo natural. Ya muchos intelectuales como él habían recurrido al suicidio como resultado y reparación de su descubrimiento. Y en eso estaba él ese día, aislado, solo, y aterido de frío por fuera y por dentro.

viernes, 22 de marzo de 2013

L I B E R T A D ( I )


 
“Al Excmo. Sr. D. Gaspar de Jovellanos:

                   Señor. La reputación de que gozáis en Europa, vuestras ideas liberales…debe haceros abandonar un partido que sólo combate por la Inquisición,  por el interés de los Grandes de España,… (y aceptar) la Libertad constitucional, el libre ejercicio de la religión,…etc.”
 

Así se expresaba José I Bonaparte, Rey de España por la fuerza de las tropas de la Revolución Francesa, en carta dirigida a Jovellanos, ilustrado, liberal y reconocido intelectual que debería haber aceptado el evidente progreso social que suponían las ideas revolucionarias. Ideas que empezaron a transformar el Mundo desde aquel día de 1789, en que los franceses se alzaron contra el yugo de la monarquía absoluta. Sorprendentemente, Jovellanos y la mayoría de los españoles, lucharon por restaurar esa monarquía esclavizante al memorable grito de ¡!Vivan las cadenas!!, en la que, para mayor escarnio, hemos dado en llamar Guerra de la Independencia.
 

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