En esta ocasión me permito la licencia de arreglar a mi antojo un interesante cuento que está incluido en el más famoso libro de cuentos de todos los tiempos “Las mil y una noches”. Mi atrevida licencia literaria le da un sentido que nunca tuvo el original.
Espero, como siempre, que os guste
"De cómo se originó el minifundio valenciano".
Cuentan que cuando Xativa era un reino moro el Sultán que allí vivía tenía tres hijos a los que amaba por igual. Entrado ya en años, sus visires le urgían para que eligiera entre sus tres hijos cuál había de ser el heredero del reino y de todos sus tesoros. No era costumbre, como en los reinos cristianos, que fuese el mayor el heredero, sino que esa decisión se dejaba a la voluntad del Sultán. Entristecía a éste tener que elegir entre sus hijos y reunió a sus consejeros para que lo ayudaran. No pudieron estos decidir cuál de ellos sería el mejor Sultán pues los tres reunían incontables méritos y cordura. Así que para evitar que se despertaran disputas entre los partidarios de uno u otro, idearon el método de apartarlos lo más lejos posible para así poder influir en el anciano Sultán a su voluntad y, tal vez, heredarle si ninguno de ellos volvía. Aconsejaron, pues, a su padre que los enviara a recorrer el mundo y el que volviese con la posesión más preciada, ése sería el heredero. Muy a su pesar permitió el Sultán que sus hijos partiesen.