jueves, 22 de marzo de 2012

¡ABAJO EL VELO!

La situación política y social de Europa y los terribles atentados que el mundo está sufriendo perpetrados por integristas islámicos, nos obligan a reflexionar sobre la permisividad de la que, en occidente, gozan algunas confesiones religiosas cuyas enseñanzas chocan frontalmente con las costumbres, leyes y Constituciones de los países de acogida. 


Traigo aquí la reseña, que hace ya ocho años publiqué (2004) para el Periódico Las Provincias, del libro de una luchadora por la libertad de la mujer, Chahdortt Djavann



¡ABAJO EL VELO!
CHAHDORTT DJAVANN
El Alef Editores, Barcelona, 2004, 60 páginas





 No hace mucho, en nuestro vecino país, (me refería a Marzo de 2004) Francia se prohibió el uso del velo islámico a las niñas en las escuelas públicas. ¿Forman las prohibiciones parte importante de nuestra cultura, o son simplemente un signo de intolerancia?




El Código de circulación, el Código penal y muchas otras normas básicas de nuestra convivencia ciudadana están llenos de prohibiciones. Yo voy a citarles sólo una que viene al caso: hace cientos de años que está prohibida la esclavitud. Chahdortt Djavann, la autora, aborda la polémica del velo desde el punta de vista de la mujer islámica, ya que ella, de origen iraní, se vio obligada a cubrirse con él  de los trece hasta los veintitrés años en que pudo abandonar Irán. 


Djavann contesta a los intelectuales que cuestionan la medida con un "no pavimenten de buenas intenciones el infierno de los demás". El infierno... Para un occidental un velo no es nada, para un musulmán, el velo, el hijab, es todo. Nos cuenta la angustia insoportable de las madres al saber que han parido una hija. La marca indeleble que deja en la niña vivir en un cuerpo velado.


Quiere la autora que la escuela sea el lugar donde las leyes republicanas -en España diríamos constitucionales- estén por encima de las leyes religiosas. Impregnada por el pensamiento existencialista de Jean Paul Sartre y Simone de Beauvoir, quiere para el ser humano, hombre o mujer, la vida en irrenunciable libertad, y exclama con valentía:"y si Alá existe es su problema".



Aterradora esclavitud sexual
Pero no es en virtud de la laicidad de la enseñanza por lo que defiende la prohibición del velo, es por el respeto a los derechos humanos de las niñas, ya que para ella el velo las condena a una aterradora esclavitud sexual. El velo que la esconde, también la define, por y para, la mirada de los hombres. Por y para el sexo. La mujer es sólo un objeto sexual vergonzante y por eso es necesario esconderla, hacerla invisible. El velo, es un acto de brutalidad que impone al cuerpo y al espíritu de las niñas menores de edad una marca indeleble y un trauma profundo, dice la autora.


Y por eso hace un llamamiento a todos, pero sobre todo a las mujeres como ella:"el tiempo de la humillación ha terminado. No debéis seguir negociando las condiciones de vuestra propia existencia. Sois libres."Para quienes quieran fundamentar su opinión sobre tan actual problema, cada línea, cada frase, les aportará un argumento irrefutable.
He tenido que rememorar la emoción que en mi juventud sentía al traducir aquello de: Quo usque tandem...? con que Cicerón se enfrentó a la poderosa amenaza de la tiranía, para hacer mías las palabras de la autora al final del libro: ¿Cuándo vamos a reaccionar?

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